En cada intervalo, \[ \Delta V_i=A(x_i)\,\Delta x. \] Por tanto, \[ \sum_i A(x_i)\,\Delta x \longrightarrow \int_a^b A(x)\,dx. \] Aquí los sumandos son precisamente de la forma \[ \boxed{dV=A(x)\,dx}. \]
Si \(p(x_i)\) es el perímetro de la sección en \(x_i\), el prisma azul tiene como área lateral \[ \boxed{A_i=p(x_i)\,\Delta x}. \] Parece razonable pensar que, al hacer \(\Delta x\) muy pequeño, estas áreas deben aproximar el área lateral de la figura. Ahí está la trampa.
Consideremos un pequeño intervalo \([x_i,x_{i+1}]\). La longitud horizontal es \[ \Delta x=x_{i+1}-x_i \] y el cambio vertical es \[ \Delta f_i=f(x_{i+1})-f(x_i). \]
La pequeña cuerda inclinada que sustituye a ese tramo horizontal tiene longitud \[ L_i=\sqrt{(\Delta x)^2+(\Delta f_i)^2}. \] Por tanto, si \(E_i\) representa el área lateral correspondiente a la cara inclinada y \(A_i\) la del prisma, la diferencia es \[ \boxed{ E_i-A_i = p(x_i)\left[ \sqrt{(\Delta x)^2+(\Delta f_i)^2}-\Delta x \right]. } \]
Factorizando \(\Delta x\):
\[ \boxed{ E_i-A_i = p(x_i)\,\Delta x \left[ \sqrt{ 1+\left(\frac{\Delta f_i}{\Delta x}\right)^2 }-1 \right]. } \]No basta con que cada error \(E_i-A_i\) sea pequeño. Hay que comprobar qué ocurre con su suma total: \[ \sum_i(E_i-A_i). \]
Si \(f\) es derivable, cuando la partición se hace cada vez más fina, \[ \frac{\Delta f_i}{\Delta x} \longrightarrow f'(x). \] Por tanto, la suma de los errores se comporta como la suma de Riemann \[ \sum_i p(x_i) \left[ \sqrt{1+ \left(\frac{\Delta f_i}{\Delta x}\right)^2} -1 \right]\Delta x, \] y en el límite obtenemos \[ \boxed{ \sum_i(E_i-A_i) \longrightarrow \int_a^b p(x) \left[ \sqrt{1+\bigl(f'(x)\bigr)^2}-1 \right]dx. } \]
Por eso no podemos concluir \[ \sum_i A_i\longrightarrow \text{área lateral de la figura}. \] La animación es visualmente convincente, pero la condición matemática que necesitaríamos —que la suma total de los errores tienda a cero— no se cumple.